Vida de FE

"El justo por su fe vivirá" 

Aquí encontrarás recursos inspiradores para fortalecer tu vida espiritual y profundizar tu relación con Dios. Como iglesia cristiana en Panamá, nuestra misión es compartir enseñanzas bíblicas, testimonios de transformación y guías prácticas para vivir una fe genuina y poderosa en el día a día.

Aquí descubrirás reflexiones sobre la Palabra, consejos para el crecimiento espiritual y mensajes que te animarán a caminar en victoria. Te invitamos a explorar nuestros artículos y ser parte de esta comunidad de creyentes comprometidos con el Reino de Dios.

¡Acompáñanos en este viaje de fe y transformación!

Somos la Influencia de Jesús

No podemos ser influencers como los del mundo. La influencia que debemos buscar es como la de Jesús: sacrificial, humilde, llena de amor y con el propósito de traer el Reino de Dios a la tierra. Cada uno de nosotros tiene un llamado único, un propósito divino que debemos descubrir y cumplir en obediencia al Espíritu Santo.

Maranatha Panamá: Un Faro de Avivamiento y Esperanza

En el corazón de Panamá, la iglesia Maranatha se ha convertido en un faro de esperanza, luz y avivamiento para todos los que buscan acercarse a Dios. Con una visión clara y un propósito divino, Maranatha Panamá ha crecido enormemente en los últimos años, consolidándose como un lugar donde la fe se vive y se experimenta a diario.

Recuperando el Dominio Perdido

Fuimos destinados desde la creación original para reinar, y la nueva creación en Cristo nos devuelve ese lugar. No podemos seguir viviendo como esclavos cuando hemos sido llamados a ser señores. La iglesia debe resucitar en la revelación de la nueva creación antes de la venida de Cristo.

Entremos en la Grandeza del Reino

El mensaje es rotundo: desde la creación del hombre hasta la manifestación final del reino eterno, Dios ha orquestado un plan que nos invita a recuperar nuestra identidad y a vivir en la grandeza del reino. La Encarnación, el evangelio del reino y el llamado a una iglesia auténtica nos recuerdan que no somos meros seres materiales, sino portadores de la gloria divina.